Conocimientos y habilidades respaldados

Certificaciones profesionales: conocimiento sin fronteras

Jesús Campos Cortés

De ser una práctica de unos cuantos, las certificaciones a profesionales llegaron a verse como una moda y hoy, finalmente, como la respuesta a una necesidad concreta: dotar a las industrias —y organizaciones en general— de la tranquilidad de tener el personal adecuado, no tanto en términos de número como de cualidades operativas e, incluso, ejecutivas, y al certificado, el prestigio de ser una persona confiable y dedicada. El certificado genera profesionales capacitados, actualizados y altamente especializados, y quienes lo dicen (lo certifican) son nada menos que los mejores, expertos que saben que —al menos— un profesional de su área debe dominar los temas y poseer las habilidades que dicta el canon detrás del certificado.
Las condiciones actuales que enfrenta México ante el panorama mundial —que exige cada día mejores profesionales, más capacitados, y el desarrollo de habilidades altamente especializadas de los directivos, ejecutivos y personal operativo—, ha conducido al desarrollo de sistemas de capacitación que dirijan el desarrollo de este know how específico, así como de la una gestión oportuna, adecuada y sumamente especializada de los recursos humanos —el software de las compañías— y de sus programas de capacitación.
Considerando que las empresas cada vez cuentan con menos personal para desempeñar las funciones, es importante garantizar que cada función esté siendo desarrollada por alguien que tiene las competencias necesarias. En este sentido, la alternativa más recurrente hoy en día para garantizar una gestión exitosa de las empresas es enfocarse a la administración del conocimiento, contribuyendo a la formación y capacitación del elemento humano a través de una herramienta provechosa: la certificación, clave para elevar los niveles de competitividad empresarial y como nación.
¿Qué son las certificaciones?
La certificación es un programa de especialización que provee, a quien lo cursa, de métodos formales de trabajo y un lenguaje común que permite una mejor comunicación con otros miembros de la organización, con quienes interactúa en el día a día. Una certificación es la validación de los conocimientos y habilidades de un individuo en relación con un conjunto de conocimientos estructurados; por oposición, con estos se puede comprobar si esos conocimientos cumplen con el mínimo necesario para desempeñar eficientemente una tarea y/o función dentro de la estructura de un organismo público o privado cualquiera.
Pero lo más importante es que la certificación es un reconocimiento dado por una entidad externa, de que un individuo cumple con un estándar de competencias fijado por el mercado o por un grupo de expertos en determinada materia.
La educación tradicional está enfocada a adquirir muchos conocimientos genéricos. Lo que pretende la certificación es ser ‘terriblemente’ específica, y su riqueza está en que los temas que la persona tiene que dominar, o las competencias que tiene que adquirir, son definidas por el propio mercado, por los practicantes, o sea, por las personas que se dedican a realizar determinada función.
La mayoría de las certificaciones surgen de reunir a un grupo de practicantes, expertos en el área, y preguntarles: para que una persona domine un trabajo, una función, ¿qué necesita saber y qué necesita hacer? Ellos reúnen los requerimientos en un cuerpo de conocimientos y la persona que desea certificarse técnicamente, debe demostrar que sabe y aplica correctamente esos conocimientos ante un tercero (representante de la institución certificadora) que tiene suficiente nivel de dominio del tema.
¿Por qué certificarse hoy en día?
Lo interesante de la certificación es que responde a necesidades actuales, y la mayoría de ellas:
1. No establecen el prerrequisito de un título universitario, lo que implica que el conocimiento no está limitado a las personas que tuvieron la fortuna o la dedicación para estudiar una carrera profesional.
2. Se puede acceder a ellas prácticamente a través del autoestudio y eso está en consonancia con el modelo actual de movilidad. No se tiene que asistir a la escuela y no hay obligación de cursar un programa en un mismo bloque. Hay certificaciones que pueden aplicarse en varios niveles y exámenes, y la persona poco a poco puede ir adquiriendo los conocimientos conforme su tiempo lo permite.
3. Tienen reconocimiento más allá de las fronteras de un país determinado. En el caso de América del norte, incluido México, si queremos hablar de un verdadero tratado de libre comercio no sólo deberíamos de homologar las fracciones arancelarias, también el conocimiento. Actualmente, si yo me quiero ir a vivir a Canadá y pido trabajo allá diciendo que estudié en una universidad mexicana, seguramente la persona que me contrate dirá “y esa universidad, ¿cuál es?” Sin embargo, si una persona va a Canadá, solicita empleo y demuestra que cuenta con una certificación que tiene reconocimiento en los tres países —o en muchos más—, entonces tiene un plus sobre cualquier otra persona que aplicara a la posición sobre cualquier otra condición.
Lo anterior nos permite apreciar que las certificaciones hoy en día se vuelven un medio práctico y económico para mejorar nuestras competencias. Al contrario de las maestrías, que por naturaleza tienen su nicho específico y han demostrado tener poca aplicación práctica inmediata, además de que no toda la gente puede renunciar a su trabajo un año y estudiar una maestría intensiva, por lo que las hacen en dos o tres años, una certificación se puede obtener en seis o diez meses y los costos pueden ser absolutamente más bajos, hasta de una décima parte —y posiblemente menos.
Las certificaciones generalmente no son vitalicias y obligan a que cada periodo se renueven, promoviendo la actualización del conocimiento del aplicante. Es decir, implican un compromiso con la profesión. Actualmente el tiempo de renovación de las certificaciones va de períodos de cinco a tres años, en promedio.
El otro aspecto importante de la certificación es que da prestigio al individuo que se certifica, toda vez que lo ubica como una persona que tuvo la voluntad, el esfuerzo y la dedicación para estudiar y enfrentar un cuerpo de conocimientos y demostrar que los domina. No es suficiente decir que sabes, hay que demostrarlo; hay que tener el valor para enfrentarse a un examen y obtener el papel.
Creo que las personas que se dedican a recursos humanos ya no deben solamente evaluar que una persona está certificada, sino que tuvo la actitud, el coraje y la valentía para lograrlo. Un título universitario es muy importante, pero pudo haber sido obtenido porque los padres lo ayudaron, se obtuvo una beca deportiva o porque era lo mínimo que se esperaba de la persona en un contexto específico. Sin embargo, una certificación demuestra que el individuo tiene voluntad y ganas de superar un cierto nivel de conocimientos. Esto es un valor extra de la certificación.
Certificaciones: tendencia del mercado
Una de las tendencias actuales del mercado de la capacitación y desarrollo de los recursos humanos es la creación de más certificaciones, pues para un reclutador es más fácil contratar a alguien con base en un estándar.
Así como en el ámbito de los negocios existe un idioma mundial, en cada área del conocimiento deben establecerse idiomas comunes o códigos de conocimientos específicamente desarrollados, sin importar nacionalidades, para los individuos que dedican su labor cotidiana a ella, y ahí estriba la principal razón de ser de las certificaciones. En tal caso, si preguntáramos cuál es el idioma universal de la manufactura, deberíamos establecer que es la certificación de la asociación Advancing Productivity, Innovation, and Competitive Success (APICS, por sus siglas en inglés; en adelante igual); o si quisiéramos saber cuál es el idioma universal de la administración de proyectos, de inmediato determinaríamos que es el manejado por el Project Management Institute (PMI).
Así como los médicos le llaman a cada órgano del cuerpo humano de la misma manera específica en cualquier parte del mundo, y los pilotos aviadores manejan una misma rutina y código para que, si llegan a un aeropuerto cualquiera, entiendan los códigos de aterrizaje, despegue, etcétera; también existen otras áreas del conocimiento que no tienen este nivel de homogenización o estandarización, y vemos que en el área de operaciones o administrativa en un país se llama a un reporte de una manera distinta a como se le denomina en otro.
Eso divide al mundo, y en el contexto globalizado lo que se buscan son estándares, precisamente lo que se persiguen las certificaciones: estandarizar.
Certificar en diversas áreas
En la actualidad, las certificaciones se presentan en diversas áreas del conocimiento y en diversos sectores empresariales e industriales. Existen certificaciones en el área financiera, bancaria, de seguridad, tecnológica, calidad, etc. No obstante, por el nivel o rol que juegan dentro de las estructuras empresariales las personas y la naturaleza de sus funciones, podemos dividir las certificaciones en:
1. Estratégicas o directivas.
2. Tácticas u operativas.
Respecto del nivel de profundización del cuerpo de conocimientos que abarcan, las certificaciones podemos clasificarlas en:
1. Especializadas o profundas (a fondo en el campo específico de conocimiento).
2. Genéricas (permiten al participante ampliar su visión general de los procesos empresariales específicos de su industria o sector).
Estas últimas certificaciones son buenas para gerentes o candidatos gerenciales que buscan ampliar su visión del mundo. En un mundo tan interconectado el ser especialista te permite sacarle el máximo rendimiento a tu proceso, pero el ser generalista posibilita entender cómo tu proceso se liga con otros procesos, y entonces buscar maximizaciones de la contribución individual.
Certificaciones en México
Las certificaciones en México tienen más de 30 años de promoverse, principalmente por las empresas multinacionales que sabían y saben que contar con personal certificado les garantiza movilidad y buena comunicación entre países; sin embargo, el boom en el país tiene más o menos tres años, durante los cuales se ha desatado una demanda importante por las certificaciones como consecuencia de las nuevas generaciones laborales que pretenden ser globales y tener más acceso a los desarrollos en otros idiomas. Los certificados son individuos con mayores herramientas de acceso y menos miedo a enfrentar su realidad.
Las nuevas generaciones laborales son más decididas y muchos de sus integrantes cuentan con un plan de carrera. Un fenómeno que llama la atención en los últimos años es ver cómo cada día crece el número de personas que toman cursos de certificación y pagándolos ellos mismos. Es decir, lo ven como inversión personal y hacen el esfuerzo de dejar de invertir en un automóvil o en sus vacaciones para certificarse; no esperan a que sus empresas lo paguen, saben que ganarán mucho con la certificación al ser más efectivos en su trabajo y más atractivos dentro del mercado laboral.
Certificaciones en operaciones
En cuanto a las certificaciones que actualmente existen en México en el área de la administración de operaciones, las que están generando una mayor demanda y a las cuales se les vislumbra un futuro de mucho crecimiento son la certificación profesional en cadena de suministro (CSCP) y la certificación en administración de la producción e inventarios (CPIM), específicamente por el auge e importancia que en lo últimos años está teniendo en nuestro país el tema de la logística para la gestión de las cadenas de suministro, debido a los grandes beneficios empresariales que genera.
No obstante, existen dos temas que están siendo muy demandados: pronósticos, como una necesidad de las organizaciones de anticiparse a los cambios para ser competitivas y eficientes; y manufactura esbelta, como el resurgimiento de un movimiento de los años 70’s que, bajo nuevos conceptos hoy, está siendo altamente demandada por el mercado.
Al respecto, es importante señalar que los sectores industriales que en México más se preocupan por la certificación de sus recursos humanos son el automotriz, el electrónico y el farmacéutico, aunque en los últimos meses han crecido mucho todas las áreas que tienen que ver con el sector retail, la distribución, los puntos de venta y la comercialización.
En el corto plazo veremos un crecimiento en la demanda de certificaciones para personal de la industria de alimentos y productos de consumo masivo. Un sector que tiene muchas áreas de oportunidad es el de servicios: bancos, hospitales, aseguradoras, transportistas, operadores logísticos, etc.
En cuanto al tamaño de las empresas para las que es factible la certificación, creo que es fundamental mencionar que, por su esencia, las certificaciones no van dirigidas a un tamaño o nicho específico de empresas, sino a una actitud de competitividad que tenga la administración de la empresa.